Seguro que últimamente lo has visto en etiquetas, artículos o redes sociales: “sin disruptores endocrinos”. Y no, no es una moda.
Los disruptores endocrinos son sustancias presentes en nuestro entorno que pueden interferir en el funcionamiento del sistema hormonal, encargado de regular procesos clave como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción o el equilibrio energético.
Qué son los disruptores endocrinos
Los disruptores endocrinos son sustancias presentes en nuestro entorno que pueden interferir en el funcionamiento del sistema hormonal, encargado de regular procesos clave como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción o el equilibrio energético.
En la práctica, actúan como “falsos mensajeros” que confunden a los mecanismos naturales de regulación del organismo.
¿Es lo mismo disruptores endocrinos que disruptores hormonales?

En el lenguaje habitual se usan como sinónimos, pero no son lo mismo. El sistema endocrino no se limita solo a las hormonas: incluye glándulas como la tiroides, las suprarrenales o el páncreas, además de los receptores que permiten que las hormonas ejerzan su función. Por eso, cualquier interferencia puede tener efectos en múltiples procesos del cuerpo.
Dónde se encuentran los disruptores endocrinos
Productos de uso cotidiano
La exposición suele ser constante y acumulativa, a través de la alimentación, el aire que respiramos o el contacto con la piel. Algunos ejemplos habituales son:
- Plásticos y envases, especialmente cuando se calientan o se reutilizan de forma inadecuada.
- Productos de cosmética e higiene personal que contienen ciertos conservantes, fragancias o filtros químicos.
- Utensilios de cocina con recubrimientos antiadherentes y determinados tratamientos industriales.
Fuentes ambientales
- Contaminantes persistentes presentes en el medio ambiente.
- Algunos pesticidas utilizados en la agricultura.
- Metales pesados que pueden acumularse en determinados alimentos, como pescados de gran tamaño.
Cómo afectan los disruptores endocrinos a la salud humana

Sistemas hormonales afectados (en especial, la tiroides)
Los disruptores endocrinos se han relacionado con alteraciones en funciones metabólicas, reproductivas, cardiovasculares, respiratorias y neurológicas.
Dentro de este sistema, la tiroides juega un papel fundamental, ya que regula el metabolismo y el consumo de energía. Existen compuestos que se investigan por su capacidad de interferir en la producción, el transporte o la acción de las hormonas tiroideas.
Etapas de mayor vulnerabilidad
El organismo es especialmente sensible durante etapas de cambios hormonales, como el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia. En estos periodos, pequeñas alteraciones pueden tener un mayor impacto, ya que influyen en procesos de desarrollo clave.
Cómo reducir la exposición a los disruptores endocrinos
La clave no está en eliminar toda exposición —algo prácticamente imposible—, sino en reducirla de forma consciente y sostenible.
Cambios en hábitos cotidianos
- Evitar, calentar y comer alimentos en recipientes de plástico; optar por vidrio o cerámica.
- Ventilar el hogar a diario y limpiar el polvo con regularidad.
- Utilizar utensilios de cocina de acero inoxidable, vidrio, cerámica o hierro fundido.
- Priorizar alimentos frescos frente a ultraprocesados.
- Elegir cosmética e higiene personal con fórmulas simples y bien identificadas.
Interpretación de etiquetas y normativas
La regulación sobre estas sustancias sigue evolucionando, pero como consumidores podemos apoyarnos en la lectura de etiquetas y en la elección de marcas transparentes, que informan claramente sobre sus ingredientes y procesos de formulación.
Ejemplos de disruptores endocrinos
Entre los más conocidos se encuentran:
- Bisfenoles y ftalatos, asociados a algunos plásticos y productos perfumados.
- PFAS, utilizados en determinados recubrimientos y procesos industriales.
- Parabenos, triclosán o benzofenonas presentes en algunos productos cosméticos.
- Algunos pesticidas y metales pesados presentes en la cadena alimentaria.
Qué dice la evidencia científica
La investigación científica ha asociado la exposición a disruptores endocrinos con distintos efectos adversos para la salud, como alteraciones metabólicas, problemas reproductivos, ciertos tipos de cáncer o efectos sobre el neurodesarrollo.
En el caso de la tiroides, se sigue estudiando cómo determinadas sustancias pueden interferir en sus funciones, especialmente en exposiciones prolongadas y combinadas.
Preguntas frecuentes sobre disruptores endocrinos
¿Solo hay disruptores endocrinos en productos de cosmética?
No. También pueden encontrarse en envases, utensilios, textiles, polvo doméstico y alimentos. La exposición suele ser el resultado de muchas pequeñas fuentes acumuladas.
¿Cómo saber si un cosmético contiene disruptores endocrinos?
Revisando el listado de ingredientes (INCI) o eligiendo marcas que apuestan por fórmulas simples y una comunicación clara sobre lo que incluyen y lo que evitan.
¿Pueden afectar a la tiroides los disruptores endocrinos?
La tiroides forma parte del sistema endocrino y existen sustancias estudiadas por su capacidad de alterar sus mecanismos. Ante cualquier duda específica, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario.
¿Qué podemos empezar a hacer en casa si decidimos eliminar los disruptores endocrinos de nuestra vida?
Evitar calentar comida en plástico, reducir el polvo en casa y elegir cosmética de uso diario con formulaciones sencillas y transparentes.
El resumen del experto
- Qué son: sustancias químicas presentes en el entorno que pueden interferir con el sistema endocrino, actuando como “falsos mensajeros” y alterando el equilibrio hormonal.
- Dónde se encuentran: sobre todo en productos cotidianos (plásticos y envases, cosmética e higiene, utensilios antiadherentes) y también en fuentes ambientales (contaminantes, pesticidas y metales pesados en la cadena alimentaria).
- Cómo pueden afectar: se han relacionado con alteraciones metabólicas, reproductivas, neurológicas y del desarrollo; y, de forma específica, pueden influir en la tiroides al interferir en el funcionamiento de las hormonas tiroideas.
- Cuándo hay más riesgo: en etapas de mayor sensibilidad hormonal como el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia.
- Cómo reducir la exposición: evitar calentar comida en plástico, optar por vidrio/cerámica/acero, ventilar y limpiar el polvo, priorizar alimentos frescos y elegir cosmética con fórmulas simples y bien identificadas.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes dudas relacionadas con tu salud hormonal o con la tiroides, lo recomendable es consultar con un especialista.
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