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Si todavía eres de los que solo han visto las algas flotando en el mar y te cuesta imaginarte incorporándolas a tu dieta, toma nota de todos los beneficios que las algas aportan y aprende cómo prepararlas de forma sencilla y deliciosa. Incorpora las algas a tu dieta y benefíciate de sus múltiples propiedades. Las algas, grandes desconocidas en la cocina occidental hasta hace poco, están cada vez más de moda entre los amantes de la comida saludable.  Un secreto que los orientales conocen y disfrutan desde hace más de un siglo.

Las algas marinas están consideradas superalimentos porque presentan una elevada cantidad de nutrientes interesantes muy concentrados. Basta con consumirlas en pequeñas cantidades para obtener los principales beneficios de las algas marinas. Entre las propiedades de las algas marinas destaca su riqueza en vitaminas, minerales y fibra.

Los beneficios para la salud de las algas marinas son múltiples. Son buenas para cuidar los huesos y los dientes, tienen propiedades antiinflamatorias, ayudan a mantener la salud cardiovascular, previenen la anemia, facilitan la digestión y son diuréticas. También son conocidos los beneficios para la piel de las algas marinas. Además, tienen un efecto saciante pero apenas aportan calorías. ¿Se les puede pedir algo más?

Algas marinas: beneficios para la salud

¿Por qué deberías incorporar las algas a tu dieta? Aquí van algunas propiedades de este superalimento:

Las algas son ricas en minerales

Entre las propiedades de las algas marinas destaca lo ricas que son en minerales fundamentales para la salud, como el yodo, el hierro y el calcio, entre otros.

Las algas marinas destacan sobre todo por su elevada concentración de yodo, un mineral fundamental para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides y que no es fácil de encontrar en alimentos que no tengan origen marino.

También es interesante el aporte de minerales como el fósforo y el calcio que aparecen muy concentrados en las algas marinas. El espagueti de mar, por ejemplo, aporta mucho fósforo, mientras la hijiki es especialmente rica en calcio.

Además, las algas tienen una elevada concentración de hierro que además aparece acompañado de forma natural por la vitamina C, que favorece su absorción por parte del organismo.

Las algas son ricas en vitaminas

Las algas marinas contienen una elevada concentración de las vitaminas más importantes: A, B1, B2, C, D y E.

Cada tipo de alga tiene unos niveles más altos de unas vitaminas u otras. Por eso es interesante consumir distintos tipos de algas marinas, para aprovechar al máximo los beneficios de cada una de ellas.

Por ejemplo, el alga nori tiene una alta concentración de betacaroteno o provitamina A, que protege la vista, mientras que las algas espirulina e hijiki destacan por el aporte de vitamina B que ayudan al crecimiento y al correcto funcionamiento de las células. La lechuga de mar y el wakame, por su parte, son ricas en vitaminas C y E.

Estos y otros nutrientes, como su alto contenido en fibra, son los que hacen los responsables de los beneficios de las algas marinas, entre los que destacan:

  • Las algas fortalecen los huesos.
  • Tienen propiedades antiinflamatorias.
  • Ayudan a controlar el colesterol.
  • Favorecen la salud cardiocirculatoria.
  • Facilitan la digestión y evitan el estreñimiento.
  • Sacian sin engordar y ayudan a perder peso.
  • Fortalecen el sistema inmune.
  • Son diuréticas y depurativas.

Cómo incorporar las algas a tu dieta

Aunque las algas marinas son todavía grandes desconocidas para muchos, lo cierto es que cada vez son más los amantes de la alimentación saludable que las están incorporando a su dieta. Y son muchos los restaurantes reconocidos que empiezan a trabajar con ellas, aprovechando todas sus propiedades y sus sabores únicos y fascinantes.

Puedes encontrar las algas marinas frescas en algunos mercados, aunque lo más habitual es comprarlas secas, ya que mantienen todas sus propiedades y son más fáciles de conservar y de preparar.

Pero, ¿cómo se comen las algas? Hay infinitas posibilidades. Puedes utilizarlas en ensaladas, como guarnición, en sopas como la tradicional miso japonesa, o como guarnición para arroces o pastas. También están deliciosas en batidos.

Dado que las algas tienen los nutrientes muy concentrados, para aprovecharte de los beneficios de las algas marinas no es necesario que las consumas a diario, ni en grandes cantidades. Basta con incorporarlas a la dieta de manera regular.

Algas marinas: beneficios para la piel

Seguramente ahora tendrás más claros los beneficios de incorporar las algas marinas a tu dieta. Pero no podemos dejar de lado los beneficios de las algas para la piel, utilizadas como cosmético natural.

Las algas protegen la piel frente a las agresiones externas, como los radicales libres, causantes del envejecimiento de la piel. Además, actúan también como barrera protectora frente a la contaminación y contra la acumulación de bacterias causantes de lesiones como el acné.

Las algas tienen además propiedades muy interesantes que ayudan al funcionamiento del sistema circulatorio y linfático, y favorecen la metabolización y absorción de las grasas, evitando que se acumulen bajo la piel, por lo que es conocida su eficacia para evitar la aparición de celulitis o reducirla. 

Conoce las algas marinas más beneficiosas

Ahora que ya conoces las múltiples propiedades de las algas marinas, es el momento de familiarizarte con las más beneficiosas para la salud y las más deliciosas.

Espirulina

La espirulina es una microalga de color verde azulado que es una auténtica bomba de vitaminas y minerales. Tanto es así, que se la ha llegado a denominar ‘oro azulado’, por la cantidad de propiedades que tiene. Es muy nutritiva y tiene vitaminas A, B, C y D. Además, aporta hierro y otros minerales como el fósforo o el magnesio y ácidos grasos omega 3. Entre los beneficios de esta alga, aporta energía, por lo que es ideal para los deportistas. Y es rica en proteínas. También se usa en dietas de adelgazamiento por su poder saciante, es efectiva para combatir la anemia y una gran aliada contra el colesterol. Generalmente se consume en polvo, añadiéndola a cualquier otro alimento cocinado o crudo.

Espagueti de mar

Es una de las algas europeas que más se consumen. Tiene forma de espagueti, de ahí su nombre popular, y se suele cocinar cocida, frita o rebozada. Destaca por su aporte de calcio y es perfecta para controlar el colesterol, la tensión y el tracto intestinal.

Nori

El alga nori es de las más conocidas, puesto que es la que se usa, tostada, en las láminas que recubren el sushi. También puede tomarse en polvo o en copos como condimento. Es rica en vitamina A y omega 3. Se utiliza mucho para evitar o tratar los problemas de la piel.

Wakame

El wakame es una de las algas cuyo consumo está más extendido. Simplemente tendrás que hidratarla y usarla como aderezo en sopas, ensaladas o guisos de todo tipo. También se puede tomar cruda, hervida o en polvo. Es rica en yodo, calcio, fósforo y magnesio, entre otros minerales. Además, aporta fibra muy digestiva y es una gran aliada del sistema circulatorio.

Kombu

Esta alga destaca especialmente por su alto contenido en minerales y fibra. Ayuda a mejorar la digestión de otros alimentos y es buena para mantener el sistema nervioso en perfectas condiciones. Además, es el alga que mayor concentración de potasio tiene y una gran aliada para el hígado y contra el colesterol.

Dulse

Las algas dulse resaltan por su elevado aporte de hierro, lo que las hace estupendas para mantener a raya la anemia. Hidrátala e incorpórala como aderezo en cualquier plato y aprovecha las propiedades de esta alga.

Agar agar

El elevado contenido en fibra del alga agar agar hace que esté especialmente indicada para tratar problemas de extreñimiento y también contra la obesidad. También es útil para mantener a raya el colesterol y la diabetes. Habitualmente se usa para la elaboración de gelatinas.

Hijiki

El alga hijiki, de color marrón, es rica en vitaminas A y B, así como en minerales como el calcio, hierro, magnesio y yodo. Colabora en el fortalecimiento de los huesos, cabello y uñas, previene la anemia y ayuda al sistema inmunitario y al sistema digestivo, entre otras propiedades. Suele consumirse hervida o cocinada al fuego junto con verduras.